¿Cuántas manos de pintura necesita una pared?
Es una de las preguntas que más se repiten cuando alguien pide presupuesto. La respuesta corta es dos manos en la mayoría de los casos, pero hay situaciones en las que alcanza con una y otras en las que hacen falta tres. Lo que más pesa no es solo la marca de la pintura: también el estado de la pared y el cambio de color.
Cuándo alcanza con una mano
Una sola mano puede ser suficiente para refrescar una pared que ya está en buen estado y se pinta del mismo color, o de un tono parecido. Aun así, muchas veces se nota una diferencia de brillo entre las zonas donde se retocó y el resto, y por eso la mayoría de los pintores recomiendan dos.
Por qué casi siempre son dos
La primera mano se absorbe de manera despareja: donde el revoque es más poroso chupa más pintura, y donde había enduido chupa menos. La segunda mano empareja el color y el brillo, y es la que le da a la pared la resistencia que promete la lata.
Cuándo hacen falta tres
- Cuando se pasa de un color oscuro a uno claro (por ejemplo, de un bordó a un blanco).
- Cuando la pared es nueva o tiene mucho enduido y no se aplicó fijador.
- Con algunos colores intensos, como rojos y amarillos, que cubren poco.
El fijador: la mano que no se ve
Antes de pintar una pared nueva, reparada o muy absorbente conviene aplicar fijador sellador. No da color, pero hace que la pared absorba parejo. Muchas veces, gracias al fijador, se termina con dos manos de pintura en vez de tres, y la terminación queda más uniforme.
En resumen
Para pedir un presupuesto realista, contale al pintor el color actual de la pared, el color que querés y si hay partes reparadas. Con fotos, te puede decir cuántas manos va a necesitar y si conviene usar fijador.

